Optimismo Contagioso

Nos ha tocado vivir una etapa complicada en lo económico y en lo social, que suelen ir de la mano. Si la economía va bien, parece que todo funciona y los problemas se van de vacaciones. Pero cuando llega una crisis económica, todo se vuelve negativo.

Haciendo un esfuerzo por salir de esa dinámica de negatividad en la que nos introducen a diario las noticias, quiero recordar la portada de un disco de Supertramp, titulado ‘Crisis? What crisis?’ en la que se veía un desolador paisaje industrial derruido, con chimeneas humeando y todo gris. Sobre ese fondo, un chico en bañador había plantado su sombrilla de playa naranja, su tumbona y se disponía a tomar el sol como si estuviera en la mejor playa de Cuba. Y es que el mundo lo disfrutan realmente los optimistas. Incluso en los peores tiempos siempre hay quien sabe encontrar el lado bueno. Porque lo importante en la vida no es lo que nos pasa, sino cómo lo afrontamos.

Y esta es la filosofía que desde AJE queremos inyectar a los jóvenes emprendedores. Según un estudio de dos profesores de las Universidades de California y Harvard, la felicidad es contagiosa. Aseguran que una persona es más proclive a la felicidad si alguien directamente conectada a ella es feliz. En AJE creemos que el optimismo también se puede contagiar. Y en tiempos difíciles, hace falta más que nunca sentir esa energía positiva, sin triunfalismos y con muchísimo trabajo. Todo el que aportan cada uno de los emprendedores y empresarios que desde Málaga sacamos adelante pequeñas y medianas empresas, que en ocasiones empiezan como una forma de autoempleo y que van creando poco a poco puestos de trabajo, con toda la satisfacción y responsabilidad que eso supone para un empresario en estos tiempos.

Hay que crear ese clima de optimismo, para que cada vez sean más los jóvenes emprendedores que reflexionen sobre las necesidades del mercado, encuentren un nicho de negocio obligatoriamente innovador y lo hagan una realidad.

Pero para que una sociedad experimente un cambio de mentalidad hace falta tiempo y una ‘lluvia fina’ de mensajes constantes y en el mismo sentido, lanzados desde todos los estratos sociales. La familia tiene un papel muy importante, ya que somos muchos los empresarios que hemos tenido en nuestros hogares las primeras trabas para lanzarnos al mundo empresarial.

Y, por supuesto, la Universidad y los centros educativos deben implicarse y comprometerse, aún más si cabe, a inculcar la cultura emprendedora. Debería ser una asignatura troncal y obligatoria en todo ciclo formativo, ya que no es necesario tener una titulación universitaria para crear tu propia empresa. El espíritu empresarial tiene que ver con otras muchas cosas: capacidad de análisis, creatividad y sobre todo buenas dosis de seguridad y constancia para no dejarse caer ante las dificultades.

Crear una empresa nunca ha sido tarea fácil, ni en Málaga ni en ninguna otra provincia, y posiblemente ahora haya alguna dificultad añadida, pero hay que trasladarle a los jóvenes aquella máxima de Albert Einstein: “Como no sabía que era imposible, lo hice”.

Inmaculada Almeida

Optimismo Contagioso

4 pensamientos en “Optimismo Contagioso

  1. Almudena q buen artículo , me uno y sintonizo con ese contagio q debemos crear para q las cosas cámbiame de VERDAD ,enhorabuena y a continuar con ese O P T I M I S M O

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